El Proyecto

Multiples Hernán Miranda

El diseño y el arte de Miranda.

La presente exposición de múltiples desarrollados por el pintor, toma como punto de partida la idea de crear bellos objetos en materiales contemporáneos como por ejemplo, plexiglás o vidrio, los que al estar impresos con técnicas digitales se constituyen como interesantes piezas en donde la imagen está al servicio del uso que se le puede dar al objeto.

Por ejemplo, un pequeño biombo cuyas dimensiones permite al usuario depositarlo en una mesa, escritorio o vitrina, juega desde esa escala a separar el espacio de trabajo en una oficina. Pero también permite ser un exhibidor de joyas en la vitrina de una tienda. En ambos casos, el motivo seleccionado por el artista es una panorámica vista a los juncos silvestres que crecen en los humedales de su natal Valdivia. Esta imagen, propia de la pintura de caballete, mezcla de abstracción y geometría ondulante, permite potenciar el uso que le quiere dar el usuario siendo indistintamente diseño de primera línea y objeto para la contemplación.

Sin embargo, los múltiples de Hernán Miranda no solo se quedan en el juego del biombo y sus escalas, también el artista ha creado una serie de cubos transparentes, los que en formato Small y Médium contienen una serie de láminas impresas en donde es posible observar parte de la extensa vegetación de la flora y fauna del sur chileno.

Carlos Navarrete, Santiago, Mayo 2015

ASPECTOS ESENCIALES

Un aspecto que resalta en cada uno de los
múltiples de Hernán Miranda, es la economía
de medios, formales y cromáticos, los que siempre
están al servicio de objeto que semejantemente
es diseño y arte

 

Ojo en Azul

Caja de Luz
Impresión digital sobre tela sintética
11 x 5 mts. 1997
Metro Estación Baquedano
Santiado de Chile

El ojo de la obra de Hernán Miranda es también el espejismo de un mar. La pupila se abre desde el muro, frente a la muchedumbre como la reminiscencia de un más allá, de un cielo o de un océano que nos asalta devolviéndonos nuestra propia mirada. La soledad infinita de ese ojo que nos contempla, que nos enfoca desde el monocromatismo de un azul que se va haciendo delirante, recuerda la inmensidad de un cosmos abierto, sin límites, como también el espectro azulado de esas pantallas de computador que se han quedado prendidas. El color azul con toda su carga afectiva, con su densidad y también su desolación, se hace aquí el lugar de una mirada que se va expandiendo hasta transformarse en la mirada de un universo único, de un sueño extenuante e imperioso que recibe al que pasa impregnándolo de una intimidad que paradojalmente es la intimidad de lo inmedible. Es una pupila y a la vez es el centro de un cosmos. El mar de la multitud que transita dialoga con el mar de ese ojo (de esa luna) como si el color, como si la densidad y la vibración de esa mirada emanara desde un corazón invisible que el artista quiso ocultar en el fondo de la pintura y a través del cual algo que es el movimiento de las olas, de las estrellas o de nuestra propia soledad, nos envuelve contemplándonos.

Santiago, Febrero de 1998.
Raúl Zurita
Premio Nacional de Literatura

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